miércoles, 13 de agosto de 2008

Carta 1

Aunque incendio las paredes de la memoria
No terminan de extinguirse esos sueños
de dormir recostada en tu regazo
y abandonarme a tu compañia de infinitos instantes
No quisiera que esta suplica se convirtiera en ruego,
simplemente me desmorono en tu ausencia
serena, intermitente, de sabanas frías,
de noches abandonadas y ojos mojados...
Hasta la luz perdió su color y salpica sin fuerza mi cuerpo fragmentado...