miércoles, 3 de septiembre de 2008

Estoy enamorada de Amighetti

NECESITO EL CONTACTO CIEGO CON LOS ELEMENTOS
Dejar los libros, olvidarme de la pintura,
leer solamente los versos de la espuma
y mirar
el color de los velos con que el agua se desnuda.
Oír el arpa de las olas
y la que pulsan los dedos del viento
sobre un corazón abandonado a la soledad.
Limpiar mis noches de anuncios luminosos,
de la ciudad que raciona la belleza
y nos muestra la tarde encarcelada
en el rectángulo de una ventana,
y nos entrega apenas unos jirones de cielo.
Restaurarme a las noches esenciales,
escuchar lo que callan las estrellas,
saber que el viento corre sin obstáculos
sobre el mítico cielo de los poemas.
Encontrarme otra vez el infinito
para mirarlo con los ojos desnudos,
y leer en el espacio la taquigrafía de las aves,
no las letras de las páginas de los libros.
Necesito un baño de fosforescencias y espejismos,
el contacto ciego con los elementos,
y que mi corazón solitario
como lino de sal se extienda
en toda su dimensión tendido al viento.

Amighetti

CANCIÓN DEL FRACASADO
De fracaso en fracaso por estar echando barcos de papel,
después de los treinta años hago versos,
y me mezclo con putas y ladrones para dibujar.
En un país donde no se cotiza el arte,
debería arrancarme esta quimera ardiente
que llevo en el corazón desde la niñez.
"Dejar de hacer muñecos" como decía
mi maestro,"y aprender a leer, a multiplicar y a escribir".
Yo te oigo Pierrot en esta noche
sin ladridos de perros,
tocar en la guitarra hipotecada
la cancioncita triste
del que nunca tuvo éxito.

El poema de Francisco Amighetti

EL POEMA
El poema es una línea
que rige las montañas, desdibuja las manos
y se hace río.
Es una bandera que el viento ha devorado
sobre el mar,
o lleva un niño en una fiesta patria.
El poema es una fruta,
se aspira como flor y se ve como cuadro.
Es la geometría metiéndose en el tallo
y organizando la dirección de las hojas
en proporciones áureas.
Y el poema es también
la noche de la ventana
en donde el ruiseñor de una constelación
canta.
Si la poesía está fuera hecha paisaje
o hecha mujer
es porque la llevamos en la sangre.
El poema es un hilo de seda
que sale del corazón a sujetar las cosas,
y retenerlas en el instante
en que cruzan de la luz a la sombra.