viernes, 11 de diciembre de 2009

Despues de la jornada alargás el descanso como si esperaras una respuesta de esa nada en que estás sumergido. Dos bostezos y la espera impaciente frente a la pantalla, esperando una respuesta, quizás... algo que te diga el otro... para no herirte con este silencio de pensamientos masculladitos y añejos.
Te quitás la ropa, y te recostás. Aunque sea el frío de la soledad... te sentis vivo. Entonces ya el bostezo es un suspiro y cierras los ojos... no porque quieras dormir, no porque quieras soñar.... simplemente porque estás cansada... despues de la jornada...