domingo, 14 de marzo de 2010

Predicamento

¡Arrepentios de esos impúdicos deseos! ¡Que ese fluir se seque con el tiempo y que los poros no se acuerden del sudor! ¡Que la vitalidad se asiente y se evite el roce porque eso es pecado, hermanos! ¡pecado de la carne el condón rebosante de semen!

4 comentarios:

Alejo dijo...

Y si nos arrepentimos con qué nos quedamos?! jajaja
Un saludo grande como un melón!

Marga F. Rosende dijo...

A la hoguera con todos!!!

Adrián / cHoli / etc... dijo...

Organizá esto en versos.

Es un excelente poema.

Palabrota dijo...

me mató el final, me gusta me gusta me gusta!