viernes, 16 de abril de 2010

Pfffffffffffffff

Si yo pudiera detener el mundo para acercarme a ti lo haría, te abrazaría a mi pecho y te dejaría tatuado mi beso en tu cuello. Como un tatuaje con memoria de esos que se sienten a cada ratito por si solos.
Si la luz de la ironía icónica del fantasma que retoña no estuviera asomándose por mis hombros te daría mi corazón, que lleva perdido más que años, más que tiempo.
Pero no puedo nada más que decirte que la ruina y sus escombros están por convertirse en polvo... de arena de mar y sal. Todo está por perderse y ya no hay más despedidas.
Vuela, pájaro de pequeña ala, hasta el infinito.

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