martes, 6 de julio de 2010

Imbecilidad de Jaques Sagot

Imbecilidad Embajador de Costa Rica en la Unesco Han proliferado en Curridabat, camino a Heredia y, sobre todo, en el moderno "estado separatista" de Escazú, que se niega ya a considerarse parte del subdesarrollado país al que pertenece. Son la nueva modalidad de las discotecas cool . Mundo prestigiado por la visita frecuente de las vedettillas criollas, que a su vez son copia de las vedettillas mexicanas, que a su vez son copia de la vedettillas gringas. Copia "al cubo". Las discotecas tienen nombres en inglés, no sé, mentecateces como "Free Fall", o "Ecstasy", o "Let´s get dizzy". Para el consumo. Parqueados afuera, BMW, Mercedes, Yaris del año, hojalatas con turbo (muflas adaptadas para hacer ruido) y llenas de calcomanías. Adentro, guaro y humo. Cocteles con nombres como "Orgasmo", "Sexo en la playa" y la popular "Mamadita" (¡qué exquisito numen lírico!). ¿La música? De todo. De manera prominente el reggaetón y el rave (un constante, ensordecedor, implacable martilleo que por su nivel de decibeles ha probado ser perjudicial para el sistema auditivo). El estrépito es tal que la comunicación deviene imposible. La gente tiene que desollarse la garganta o expresarse por señas. Son sitios, por consiguiente, diseñados para el consumo, mas no para la comunicación. El humo y el hacinamiento humano son tan espesos que a veces no se alcanza a ver a la persona que se tiene al lado. Con semejante turbamulta apretada en estos recintos, ¿se ha puesto alguien a pensar en las medidas evacuativas en caso de incendio o de terremoto? A la pestilencia del humo, del guaro, de los humores de toda suerte, se mezcla en curiosa inarmonía el artificial tufo de "Joop", "Lacoste", "Just me", los menjurjes de Paris Hilton, y el perfumillo subliminalmente llamado "Fcuk" (¡cuánto ingenio!). Y luego la estricta inspección del código vestimentario: Lacoste, Armani, Givenchy, zapatitos de punta, chaqueta de cuero, jeans "intravenosos" para que las nalguitas queden debidamente apretaditas, fajas anchas de hebilla gruesa (¡siempre la facilidad!). Lo que buscan no es la elegancia: vestidos los hay mil veces más elegantes que serían rechazados ad portas . No, lo que buscan es el código distintivo, homogeneizado y pasteurizado, que los identifique como miembros de la tribu. Vestido-gafete, vestido-carta de membrecía. Apoteosis de la locura. Mujeres tasajeadas por el bisturí del cirujano. Glutinosos emplastos en los senos, en las nalgas, uñas de plástico moradas, argollas colgando de todo tejido perforable en el cuerpo (¿por qué no se usan a sí mismos como roperos? Imagínense ustedes todos los ganchos que podrían guindarse.) Mujeres deformadas, destazadas como reses, exhibiendo a través de sus escotes desmesurados y de sus faldas brevísimas el resultado del diestro escalpelo del "lipoescultor" (perdón, señores, pero al David de Miguel Ángel no había que anestesiarlo y desangrarlo con cada golpe de cincel). La mutilación del cuerpo… Pelos anaranjados, "góticos", veteados, puntiagudos, calvas multicolores, tatuajes por doquier (la solitaria y narcisista práctica de los presidiarios), grescas internas y callejeras cuando el alcohol viene a coronar esta gran apoteosis de la estupidez, locura, locura, locura… Y me reservo para el final lo peor: a pesar de la inspección de los guardianes del templo, siempre resulta posible infiltrar drogas a este tipo de recurtideros. Se consume marihuana, pero, sobre todo, el peligroso y adictivo éxtasis . Su mezcla con el alcohol puede ser fulminante. ¿Por qué no se practican redadas y decomisos más frecuentes en estos chinchorros glorificados? Porque la clientela pertenece a la casta intocable, porque ahí fuera están los Mercedes y hasta algún ocasional Jaguar que hace que las autoridades se batan en retirada. Sin embargo, ha habido tiroteos a la salida de estos lugares, y riñas con botellas de cuellos quebrados a guisa de armas. Pero nada de eso importa: cuando se pertenece a la casta sagrada se puede jugar al John Wayne sin que ello acarree ninguna consecuencia legal. ¿Cómo sé todo esto? Porque he tenido personas muy cercanas –cercanísimas– que me han trazado panoramas pormenorizados de lo que sucede en estos submundos. Porque he tenido que ayudar a amigos a salir de la adicción que estas máquinas de la idiotización producen. "Lugares de esparcimiento y socialización"… sí, cómo no. ¿Qué porcentaje de nuestra juventud va a descerebrarse en estas covachas todos los viernes y sábados por la noche? (la hora de cierre es ordinariamente las 2: 30 a. m., pero la clientela puede quedarse ahí hasta la mañana si le place). Muy alto, sin duda, porque a los que suelen ir ritualmente –y los lugares no cesan de multiplicarse– hay que añadir a los miles de miles que sueñan con entrar, que ven en ello algo así como el Valhala, pero que no pueden hacerlo por limitaciones económicas. Esa es nuestra situación. Podemos ignorarla, pero la cuenta social e histórica nos va a llegar, y puedo garantizarles que va a ser onerosa. Por otra parte, pienso en los miles de jóvenes que trabajan para estudiar, que estudian para trabajar. Con honor, con seriedad, con disciplina. No tienen tiempo para dirimir si deben tatuarse la nalga izquierda o la derecha. No tienen tiempo para la imbecilidad. Están ocupados persiguiendo sus metas, perfeccionándose humanamente, haciendo investigación, generando cultura. Ellos piensan en su país. Costa Rica, en cambio, parece haberse olvidado de ellos.

2 comentarios:

Alejo dijo...

Mujer, este ha sido uno de los MEJORES post que he visto acá (y en todos los blogs de tiquicia). Una crítica carcomida por el comejen que representa el mundillo "cool", donde la fila para entrar es rídicula (y existen todavía quienes lloran porque no lograron entrar); todo para creerse parte del "anesteciante-mental" de gente que se viste "de gala" para ir a un cuchitril de gente engañada, y que en su vida entrará a un Teatro Nacional -y ojo, si llegan a ir; es capaz que van con pantaloneta y putifalda- .
La cultura descerebrada realiza brindis por tomar el mismo licor que se toma en Caccio's o Bufalos, pero no, como decís, ellos son independientes de esta banana republic, porque "festejan" en un bar donde irónicamente tienden a poner la "música más corriente": resulta mejor ponerle un traje entero a un monito.
Pero la mentalidad de much@s parece querer apuntar a las conversaciones sesudas de "The Hills" RECONTRA- PLOP!!!!

irene dijo...

Exc post!! ...Sabes, has crecido mucho desde la meli que conoci en el cole... TQM!!!