miércoles, 1 de septiembre de 2010

Y era primero de setiembre...

Nunca pensé que cuando me quise poner bonita para salir me iba a ser útil. Bajando la cuestita de mi casa y esperando el semáforo mientras silbaba una de tacuba, miré a mi izquierda un tipo bastante bien parecido. Mi reacción fue "no puede ser mae!". El tipo era el músico aquel que en una de mis fumaditas alegres me robó los besos en la chicha... Pues le pedí piedad al semáforo en rojo para que me diera permiso de pasar la calle inadvertida. Y por suerte el semáforo se apiadó de mi (creo...).
Pero al tiempo, mientras iba de camino, me dio por lamentarme de mi actitud infantil e inmadura. ¿Cómo desaprovechar tan violentamente una oportunidad que le pone el destino a uno así, en el camino puestita?
Ya en la peri, mi pensamiento perdido en el asunto. Tan perdido que me cuesta darme cuenta de que desde otro bus una persona me saluda. Es otro compa músico, de los que hace como 5 años no veía... y ni tiempo me dio de que me diera pena por estar sonriendo estúpidamente sumida en mis pensamientos. Dos casualidades musicales en pocos minutos no se ven todos los días.
Por último, la visita de un cliente sumamente guapo me hace descontrolarme y responderle con tonteras mientras él sonríe pacientemente y me devuelve las preguntas (sabiendo su poder de idiotización en mi). Luego de que se va pienso que definitivamente estoy hormonalmente inestable y no me queda mas que culpar a la luna de mi naturaleza en celo.

3 comentarios:

Amanda dijo...

Jajaja amo ser mujer, como vos.

Tati dijo...

Ah mae pero esos días de estabilidad hormonal son buenísimos... jajajaja y acabo de leer el lapsus! No lo voy a corregir, era "inestabilidad", porque precisamente estaba pensando que ese estado debería ser el estado natural... en mi caso creo que sí...

♦PªU♦ dijo...

jajajajaj rajado que tenemos esos días!!! que exito

Saludos