jueves, 16 de septiembre de 2010

Yo puedo recordarle que no le extraño tanto cuando estoy distraída, pero cuando le recuerdo me da por llorar.
Yo puedo desear los recuerdos de su boca, su abrazo, mis labios con los suyos, la risa cómplice de nuestras manos sudorosas.
Yo hoy, por ejemplo, podría decirle que no concilio el sueño fácilmente, que lo imagino moviéndose como lo hacía mientras se acostumbraba a mi presencia en su cama.
Hoy pude levantarme y esperar a que apareciera en la parada, o en el restaurante que frecuentábamos, o simplemente caminando abrazado a mi cintura y riendo de la nada.
Mañana puedo imaginarlo leyendo mi blog con una sonrisa asomándose en el corazoncito triste.
Que linda su sonrisa...

1 comentario:

Tati dijo...

Y si... uno/a pasa pensando, imaginando, fantaseando. Inevitable.