martes, 30 de marzo de 2010

Pa quien no quiere pichas...

Ya me habian dicho que la hora de los delincuentes sexuales es de 5 a 8 a.m. Pero como en esta semana, que es de santos de ciudad, uno no espera encontrar mayores agravios sociales (error... mas bien aumentan...). Iba yo tranquila a agarrar Peri por los Apartamentos Santa Elena para llegar al trabajo. En café Kracovia me pitan que me van a robar porque ando muy rica (ahi yo digo: que pereza, uno se viste normal y lo joden como si anduviera chinga). En eso veo pasar un señor con una licra celeste en bicicleta. Debo decir que yo dije: "Que raro que un mae use una licra celeste tan fea". Seguí. Iba tarareando y silbando canciones de Mahler. En eso vi a los cien metros el hombre de la bici se habia detenido por los teléfonos de la facultad de letras. Y uno sin pensarlo mucho nada mas sigue. Los que han pasado por ahí sabran que si alguien habla por teléfono uno tiene dos opciones: rozarch pa seguir por la acera o tirarse a la calle. Pues yo planeando como pasaba x esa zona noto que el mae de la licra celeste tenia terriblemente abultadita la zona... Y claramente me tire a la calle. Unos muchachos que iban cruzando al frente mio se quedaron viendo sospechoso al sujeto... Y al rato pasó resignado en su bicicleta, seguro a seguir buscando a quien enseñarle el durillo peludo.
Esta entrada la escribo para que vean que si una mujer llega de mal humor al trabajo es porque anda hormonal...............................................................
Tengo ese sin sabor y esa comezón terrible de la herida... una desazón de mierda de la desintoxicacion y de la impotencia. Uno que piensa que tiene la bifurcación controlada y que bastan dos palabras para que se acepte el camino. No es así, y en el fondo de mi lo sabía, por eso no lo aceptaba completamente. Pero ahora tengo demasiada resignacion, demasiada tristeza y demasiados celos como para responder a nada. Solo quiero aceptar que me di por vencida al fin.