sábado, 8 de mayo de 2010

Saudade certa!

Extraño dormir con alguien que amo abrazándome y entrepiernándome.
Extraño sentir su aliento en mi nuca y despertar antes para verlo dormido.
Extraño quedarnos mirándonos como más allá de nosotros mismos y esa seguridad de que no estoy sola porque estás a mi lado.

Bar El Rey

Sábado, 2:00 a.m. Dos chicas y un julito se deciden a conocer San José de noche, despúes de unas birritas bien gustadas y sudadas en pista de la Chicha Rancho Alegre. Vamos a pequeños tropezones recorriendo las inmediaciones del Hotel El Rey, famoso por su prestigio en el comercio del sexo a extranjeros. Julito, quien en su infinita sabiduría no escatima en compartirla nos mete en el bar El Rey.
Nos recibe un "guachiman" muy bien uniformado con saco y corbata nos pide la cédula. La pasa por una maquina de luz ultravioleta y nos deja entrar. Me llamó la atención que no revisara bolsos, pero probablemente es porque los visitantes de fijo tienen drogas. Yo igual solo llevaba los tés de coca que me regaló mi amiga irene, la otra chica que nos acompañaba.
Mil trescientos cincuenta cuesta la birra en este lugar. Yo, que estaba incomodisima, me senté junto a los mencionados compas en una mesa. Mientras, le decía a julito que él era mi novio e irene le decía que ella era la esposa (por aquello de las confusiones... según nosotras...). Nos tomamos algunas fotos como pudimos, pero al instante un guarda nos dijo que era prohibido.
Yo nunca creí que me fuera a afectar algo como entrar a un lugar así, pero me empezaron a dar nauseas y me sentía incómoda de ver a las guapas trabajadoras del sexo y a los gringos despilfarrando y riendo de la situación.
Iba para el baño e Irene se ofreció acompañarme. Mareada y nauseabunda pude observar el casino, en donde predominaban las mujeres de trajes de luces, minifaldas, humos de cigarro, fichas, mesas de juego y tragos duros de bajar. En el baño, chicas super maquilladas y con acentos colombianos, nicaraguenses, ticos, entre otros, parecían buscar formas de ganarse la mejor oferta a punta de maquillaje, perfume y peinado. Fui al baño como pude y no las quise mirar mucho porque les tenía un poco de miedo, respeto, vergüenza... yo que sé! algo me hacía difícil sentirme cómoda ahí y aun no logro entender muy bien porqué. Solo puedo decir que fue una experiencia interesante y que me gustaría tener la oportunidad de hablar con alguna chica en el futuro.

Sincronías en lo oscuro y secreto

Como esperando mi reacción las caras conocidas iluminan la escena. Rostros del pasado en el presente que te hacen un guiño al corazón. Con la mirada empapada chorreando por mi cara, reviso el silencio de mi celular. Encuentro la llamada perdida de un viejo amigo, que me ganó la batalla en los juegos del amor. Como antes, que creía que toparmelo sin llamarlo significaba el destino, seco mi cara infinita de soledades con sabor a sal y marco su número. La misma voz que me decía te amo me saluda en tiempos más difíciles, de madurez a la fuerza.
Me preparo para salir a su encuentro, nadie tendría porqué saberlo. De camino, dos tipos conocidos me invitan a saludarlos, mientras mi angustia de ser plantada (de nuevo) me hace refugiarme en su cálida plática. En ese momento suena el teléfono. Es él y viene acompañado de su idéntica, de apenas año y medio. Ella me mira con ojos de inocencia y yo me derrito... Todavía fantaseo que podría ser yo su madre y que es hermosa, como la imaginaba en mis sueños cuando estaba con él. La jimenita aun puede hacer de lado su cansancio para regalarme una sonrisa; mientras su padre osado me coquetea... para no perder la costumbre.
La madre está por salir del trabajo y yo me despido. Con el corazón en la mano y la sonrisa ligera agradezco que estas personas aun se acuerdan de mi.
De vuelta a la casa, me encuentro una imagen de espejo: El exnovio de mi amiga con su nueva novia. Incómodos pretenden evitar responder a mi saludo, sin éxito. Y para mis adentros agradezco que no haya sido mi exnovio con su nueva novia.
Pd. El mes de mayo también me lo robaron?