miércoles, 30 de junio de 2010

El hombre

Tal vez lo haya visto en Ciencias Sociales. Tal vez me gustó desde antes de haberme dado a la tarea de preguntar por él. Recuerdo que lo vi en mi lugar preferido, el teatro. Sentado en un sillón blanco, disfrazado de algún personaje ficticio. Haciendo reír, mientras yo lo miraba fascinada, como la primera vez que me enamoré en el Kinder Happy Days de un niño con apellido de galleta Pozuelo. ¡Él hablaba mi lenguaje! Eso fue lo que me gustó.
No lo vi más, hasta que un día entré a Lachicha y estaba justo a la entrada. Él estaba hablando con una chica que no vi, pero se que lo era por como ella lo miraba. Y él no pausó para mirarme, pero me miró. Tal vez porque mi corazón estaba emocionado, latiendo afuera de mi cuerpo. Tal vez porque yo no podía evitar mirarlo a él, sus lentes, sus colochos, su seguridad, su forma de mover la boca al hablar, sus manos masculinas, su sonrisa... una sonrisa que ya había visto reír con menos ganas en otra persona, pero que en él parecía una sonrisa de orgullo propio. Sí, una mezcla de orgullo propio con un dejo de humildad en la mirada. Yo sabía que su mundo era la actuación y la producción audiovisual. Pero yo en esas épocas, cuando me sentía intrépida (es decir, con ganas de intentar llegarle claramente a alguien interesante), le pregunté a la amiga que me acompañaba esa noche que si conocía a semejante espécimen.
-Meli, es Fulanito de tal.
-Elein y tiene novia? es gay?
- Mae, si tiene novia
(Pausa de decepción.)
-Mae es que está demasiado... está demasiado...
Ahí quedó el asunto. Hoy estoy tranquila viendo el facebook cuando aparece un viejito, un mar y un hombre igual a él. Y me dije, mae Meli... es que ud tiene un buen gusto, que se le va a hacer, pero por respetuosa se le escapan las oportunidades de conocer maes guapos, exitosos, interesantes y hechos a su medida. Nadie la tiene de golosa y a dieta... no no señorch...