lunes, 26 de julio de 2010

Libertad 1

Mirarte sin sentir rencor ni envidia
Acercarme sin miedo a abrazarte
Tomar tu mano sin que me la quites
Amor y compasión por todos los seres que habitan nuestra realidad

No me pregunten

Hay chicas que piensan que mi vida es normal. Que las relaciones son blancas o negras con camino al altar. Que no tengo esa abominable forma de recordar en vivo. Entonces quieren inyectarme esperanzas tipo receta de la vida y las relaciones. Que les demuestre mi ilusión hacia el futuro. Entonces me veo cortante, reaccionando golpeadita para que no me jodan. Que no quiero que me pregunten porque soy como soy ni porqué la vida se me repite en espirales... que no me reprochen la tristeza, ni la desgana...ni que me pregunten más. Punto.

Ella, Barrio México

Y ahi estaba. De nuevo. Mirando a otras mujeres con mejor suerte que la suya. Alegres jovencitas de colegio, curvilineas de gimnasio, zorras bien vestidas, en fin cualquier mujer con mejor suerte.
En la esquina del barrio las miraba bajar del bus, y ella cargando el resultado de un mal polvo entre sus brazos. Esa criatura indefensa que requería de sus cuidados atentos. A veces la miraba mientras lloraba atragantada y no podía evitar llorar también. Pero envidiaba esa falta de aire, esos alaridos, esa facilidad de llanto... Porque no era su culpa haber nacido en un momento inadecuado, haber nacido de su vientre que la quiso expulsar varias ocasiones antes de ver la vida exterior, de seguir haciendole imposible la existencia a ella... Juntas iban a tener que aguantarse por mucho tiempo, ese era su destino.