jueves, 23 de septiembre de 2010

Pepe

El masculino más representativo de mi vida. Se levanta a las 4:30 a.m. para pasarse a la cama de mi hermana. Ahí se enrosca entre las sábanas, él solito sabe cobijarse. Cuando despierto me gusta saludarlo con unas cosquillas en la barriga, y un beso en el cuello... bueno, los que quiera darle. Él me mira, mudo de palabra, como es. Es la alarma con vida más potente del barrio, no se le van los elementos fuera de la cotidianidad para hacerlos huir despavoridos.
Pepe le tiene pánico a las moscas, le gusta pedir comida con ojos de gato de shrek. No puede ver a alguien dormido porque ya le pide enroscarse en sus piernas. Cuando sale de paseo, se le tira a la gente con violencia, pero la gente no le teme mucho por su tamaño. Él es quien me recibe en las noches de fiesta, con una alegría y una queja... entonces yo lo alzo, le doy un besito en la cabeza. Lo dejo que escoja cama, porque a él no le gusta dormir solo por las noches, pero a mi no me gusta que me incomode el sueño con sus excentricidades. Cuando me siento sola y quiero llorar, me deja que lo abrace fuerte, y compartimos el silencio de nuestro cariño.
¡Qué haría yo sin ese desgraciado animal! Pitillo, aunque nunca lo puedas leer, te quiero un montón porque sos mi perruche zaguateño adorado.