jueves, 28 de octubre de 2010

Fluir el random

El random rondó. De nuevo me dejó confiar en desconocidos para compartir bifurcaciones. Juntos nos tomamos una birra, luego nos fumamos un porrito, luego caminamos hasta el centro de la ciudad para reirnos de las pocas realidades incoherentes. De lo poco humanos que algunos resultan y de cómo los humanos tendemos a ser compas por instantes remotos. Es tan vigorizante toparse gente que tiene debilidades como uno y las acepta, que se ríen de si mismos sin sentir culpa, que no se niegan oportunidades remotas de encontrarse algún extraño en el camino y conocerlo un poco. Puede que me vendieran el discurso o puede que no, pero disfruté el encuentro y lo agradecí.