martes, 15 de febrero de 2011

Soy alta (respuesta a Quería ser alta de Micromios)

http://micromios.wordpress.com/2011/02/14/queria-ser-alta/

Melissa Volio se acostumbró desde pequeña (si alguna vez lo fue) a ser la última en su salón. Su apellido la posicionaba en la última de la lista de estudiantes y su altura le impedía ir adelante que sus demás compañeros en las filas. Entre sus recuerdos de infancia están las fiestas de Mc Donalds, donde pudo disfrutar de los juegos hasta los 9 años, ya que luego no la dejaron ingresar más. Entonces las fiestas de cumpleaños eran aburridas conversaciones con las abuelitas del cumpleañero, mientras todos se divertían escalando los tubos y deslizándose por los toboganes.
Melissa era una niña grande, su actitud la delataba en todos los ámbitos de relación. Pero siempre generaba sorpresa en quienes la encontraban meses después, ya que siempre la veían más grande que la última vez. Y era esta característica de la altura un elemento indispensable en las conversaciones de madres a la salida de la escuela.
Melissa además de alta tendía a ser excéntrica, con costumbres y gustos poco comunes para una niña de su edad. Le gustaba cantar en el coro y además coleccionaba carteles de desecho, así como calcomanías de tostys que tomaba directamente del estañón de basura. No fue casualidad que se hiciera amiga de la niña más alta, quien además le intercambiaba su sandwich de jamón, por el atún los días miércoles. Lali era diferente también. Sus padres no la dejaban ver tele y era la usuaria más asidua de la biblioteca de la escuela. Su lonchera térmica morada y sus anteojos de colores sobresalían a todos los estudiantes. Lonchera mejor surtida no podía haber en toda la escuela. Realmente resultaba muy cómodo compartir con alguien tan similar.
Al entrar al colegio, Melissa resultó ser muy niña para sus compañeros de aula. Ya no era un problema de altura, era un problema de madurez. Esta época, la más difícil que ha vivido hasta el momento, dejó una marca muy fuerte en su corazón. Tanto, que se hizo valiente y disfrutó de ser diferente más que de encajar.
En la universidad, Melissa ya no se acordaba de su altura. Solamente observaba, analizaba y criticaba todo a su alrededor. Le encantaba hacerlo y escribir sobre ello. Empezó a identificarse con una visión de mundos desde la diversidad, mundos distintos a los que vienen en receta desde las élites. Su camino era trabajar desde lo poco convencional e intentar, con su trabajo, llegar a la mayoría de personas posibles.
No se si esto último tendrá que ver con la altura, pero quedarse corta no le era útil. A sus 26 años disfruta de su altura y está intentando poder caminar con tacones altos...

6 comentarios:

andrés dijo...

Recuerdo que en la escuela nos acomodaban en fila por estatura y yo siempre era el tercero, osea solo habian dos compañeros mas bajos que yo - no me molestaba pero era obvio que los 'cargas" esta al final - como cuando uno viajaba en el fondo del bus. Un ambiente elitesco.

En cuestion de un año me estire 15 cms y pase a ser el penultimo de la fila, estaba por fin entre los grandes, pero me paso lo mismo que vos, habian problemas de madurez y tambien decidi disfrutarlo.

No se que paso con los demas pero me volvi el mas alto - hoy en dia toparme con mis compañeros es singular xq la dif de estaturas es considerable.

No me gustan los tacones ni creo que me vayan. Me gusta mi altura, me encanta y no me gusta quedarme atras en ningun sentido.

buen post Meli - creo que me extendi jeje

Un abrazo

Sigma dijo...

Interesante tema de la altura, nunca me lo había planteado como generador de problemas existenciales y de madurez o cosas por el estilo. Supongo que haber sido siemrpe de altura media hizo que todo fuera más sencillo. De madurez no hablo, porque de botija estuve muy alejado de eso. Y hoy, cosa loca, estoy muy por delante de ella.

Saludos, Tincho

Podemos Volar dijo...

maldito país de enanos.

¿cómo no olvidar el: "niñaaaa, no puedo ver" "adrián, siéntese aquí"? -y yo siempre quise sentarme adelante-

luego la ropa, que no encontraba una acorde a mi edad

y el básquet, me lleva el básquet...

los buses que son una tortura del oscurantismo

maldito país de enanos.

[el mae todo resentido, jajajaja]

Adrián / cHoli / etc... dijo...

Meli, poné la posibilidad que no solo de blogger se pueda escribir ;)

Melissa Volio dijo...

Listo cho!

esteparticular dijo...

¡Yiey!

;)