jueves, 14 de abril de 2011

Leyenda de una ninfa del bosque tropical costarricense (version de Meli)

Había una vez una ninfa de bosque húmedo que habitaba las profundidades de los bosques costarricenses. Este ser mítico era una polonizadora del arbol de la ceiba, en tiempos anteriores a las cruzadas españolas. Resulta que estos seres cruzaban a través de las esferas sagradas que marcaban las entradas de las dimensiones a otros mundos. Esta ninfa, de largas cabelleras, convivía de manera pacífica con todos los seres, quienes en esos tiempos respetaban las funciones de cada uno en el cuido de los mundos.
Un día, la ninfa quedó atrapada en una jaiba. Por más que intentaba salir no lo lograba. Poco a poco fue viendo el paso del tiempo y las masacres que se dieron a partir de la llegada de los blancos. Como medida defensiva tomó la forma de mosquito. El dolor por ver la destrucción del mundo la hizo sacrificar su hermosa forma y sus bondades. Como era un ser inteligente, decidió provocar dolor en el hombre, convirtiendose en mosquito de Papalomoyo. Se alojaba bajo la piel de los seres humanos desde donde se reproducía generando dolor y miedo.
Y es así como, aventajandose del tiempo, la ninfa del papalomoyo continúa haciendo de las suyas a los hombres de mala fe que destruyen y atemorizan a los demás seres que habitan las dimensiones de este mundo.

2 comentarios:

andrés dijo...

tiene mucho sentido la historia que de paso te quedo muy bien - condensada pero con un mensaje fuerte.

Me gusto-

Vian dijo...

Hay vocación en esa ninfa, y buen sentido...