sábado, 11 de junio de 2011

Bailamos al son del oleaje,
las partículas de sal y arena nos seducen.
Te miro con los ojos cerrados, erizando mi piel con la fuerza del sol.
Mis lagrimas se confunden con tu recuerdo en una acuarela bendita,
desierta de silencios
porque eres música ancestral para mis poros.
Hoy mi corazón canta de alegría,
la música que no se ha escrito aun.
Me siento conectada al universo de nuevo.
Perdonada, bendecida y armónica
como la semilla que crece en el aire.

1 comentario:

andrés dijo...

me encanto el despliegue Meli - excelente proza.