lunes, 8 de agosto de 2011

Una vez recorrida la senda de tu camino recuerda cuantas personas te quisieron, te protegieron, te sacaron de apuros, te acompañaron y te ayudaron a sanar. Porque cuando llegues al día en que este mundo no exista para ti, esos serán tus recuerdos. Nadie te puede quitar ese tesoro, ni siquiera el paso del tiempo. Tu verdadera fortaleza reside en tu corazón y tu corazón crece gracias a que las personas que te rodearon creyeron en ti.

1 comentario:

Irene dijo...

Que hermoso que esto que escribiste! .. y de paso te agradezco por ser parte de muchos lindos recuerdos y por creer en mi... TQM!!! un abrazo a la distancia!