lunes, 12 de septiembre de 2011

Que dicha!

Que dicha que me lo tratan bien, que puede hacer lo que quiera, que ya no le hago falta. Pues yo le digo que que dicha, si. Hoy pase por su casa y se me olvido que ahí vivía, se me olvido por completo vieras. Por dicha porque no lo quería ver, ni toparmelo, ni saber que no estaba en su casa cuando le toque el portón porque bote las llaves para no poder entrar. Igual yo se que usted nunca pasa por mi casa, ni se acuerda adonde queda seguramente. Pues que dicha que las cosas estén así. Y mejor aun que ya no me entero de nada... ni se que hace ni para donde va ni se me antoja ver a ver si existe por algún lado. Porque no me dan ganas, vieras. Cada día pienso menos en los hubiera, y mi cordura esta mejor. Ya no tengo ningún problema que resolver, todo se compuso cuando desapareciste. Tanto que ya no escribo nada que tenga que ver contigo. Estoy curada.

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