jueves, 13 de enero de 2011

Letanias de lugares emblemáticos

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6 de la tarde en el reloj de la avenida
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la antigua aduana
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Los Almendros
el 88
la Quebrada de los negritos
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Cuesta de moras
Morazán
Parque de diversiones esta lleno de emociones

125 colones exactos

El Doctor Bujía era un hombre serio y maduro. Acababa de romper una relación poco productiva, pero quiere tener familia de pronta manera. Su amigo Joel, microbiologo y compañero de guardias en un hospital privado, decide ponerse las alitas y buscar amigas donde tirar su flecha para este pintoresco candidato.
Por fin se decide la cita. Una casual reunión de pizzas y vinitos. La chica, una mujer de poco carácter pero muy recelosa, decide actuar lo más ingenua posible ante la situación. El doctor Bujía piensa que ella está más guapa de como se la pintaron. Ella piensa que el doctor Bujía no es lo que esperaba. Tiene pinta de doctor, pero no parece auténtico.
La conversación, típica de una cita arreglada y con más espectadores que actores, se rige en temas de salud, microbios, quejas de pacientes y películas cliché de Eastwood. A pesar de los infructíferos acercamientos del doctor, la chica no parece interesada en continuar el montaje. De hecho desea irse después de su ultimo pedazo de pizza, y además porque la película que está viendo por el rabillo del ojo (ya que afortunadamente el tele permanece encendido) está por terminar.
Llega la hora de la retirada. El doctor Bujía quiere prolongar la cita y tener un espacio de intimidad. Para ello propone ir al "Bar Azafran" o al "Barrio". Ella rechaza enfáticamente la invitación. Por otra parte le extraña mucho que el doctor no tenga carro, ya que es un chisme colectivo que los doctores tiene plata. Llaman a 5 cooperativas de taxi y ninguna tiene taxis por la zona. La chica comienza a buscar rincones donde pasar la noche en la calle.... El doctor Bujía, busca en su Iphone más números de taxi. Por fin se oye el pitazo a los doscientos metros del lugar, pero el sonido se apaga y el vehículo rojo no apareció.
Después de media hora, aparece en el callejón un vehículo de rotulo amarillo. Se suben con rumbo al tour de casas, dejando primero a la cómplice tía del microbiólogo. Ella decide hacer entrega de todo su monedero, como aporte al costo del transporte. La chica se queja del peso de las monedas y su poco valor, sin embargo su cortesía no la deja rechazarlas. El doctor Bujía, preocupado al verse sin efectivo, decide bajarse en el parque más próximo, y hacer entrega de 125 colones exactos, suma que poseía dentro de sus bolsillos. La chica mira las 3 monedas, y poco después de que baja el ahora sospechosamente médico, acota al taxista: "Doctor y me da cien pesos... No agueve!". A lo que el taxista responde: " Los abogados son peores, cobran y no quieren soltar...". Se ríen.
Después de ir al cajero, el doctor Bujía, decide tomar un taxi con dirección al prostíbulo más próximo. Lamentablemente, esta vez la flecha no era para él.