miércoles, 30 de marzo de 2011

Peligro!

Mi cuerpo intentando digerir la indigestión de cigarros a deshoras, los sueños claudicados en la Carmela...De un plomazo me desperté de la vergüenza de saberme ignorante en mi propia realidad. Pues fue como una sacudida de perspectiva... algo así como cuando no descubrís el camino tapado por ramas en el bosque. Me temblaba todo, pero el corazón no quería latir. Era como un pedazo de cielo escarchado, como un rayo descendiendo instantáneamente en algún lugar de la nada...
Y es que soy capaz de sorprenderme a mi misma mientras no sea para mi misma. Pareciera que el egoísmo no llega a mis veras para hacer de las suyas... Soy capaz de entregar mi vida a cambio de una sonrisa sincera. Lo que no se si soy capaz es de sacarle la sinceridad a la sonrisa. Me conformo con lo que lea y eso no necesariamente es bueno. Soy presa de mi propia interpretación.
Ya debía yo darme cuenta que postponía mis cambios. De nada sirve un entrenamiento en las artes de pulir el amor por el amor. Por más voluntad, por más cambios, por más enderezado y pintura, el trasfondo sigue generando el mismo paisaje. Y me duele. Me duele darme cuenta que me he esforzado hasta el hastío para darme cuenta que estaba sosteniendo lo insostenible. O bueno, no darme cuenta, porque ya lo sabía. Pero creo que viene el punto en que ya no puedo sostener lo insostenible, por más que me gustara retar al destino y decirle: No señor, es por acá...
Y les digo acá, yo hice TODO TODO lo posible para que funcionara. No me arrepiento de nada, solo de darle a esta persona el poder y las atribuciones para botarme los sueños. Así de grave, así de sincera. Un ave no puede volar con las alas atrofiadas por no volar... Y ahora lo tengo claro.