domingo, 20 de mayo de 2012

Carta

My sorrow,
sos como una de esas tormentas que nunca acaban.
Latís como queriendo decirme algo pero te quedás siempre en silencio.
Yo ya no puedo cubrirte porque te evidencias en mis suspiros, mis ganas de reir.
Algo pasa en mi, últimamente se me hace difícil cargar con tu recuerdo, tu mirada y tus labios en mi piel.
Tanto que me han dado ganas de buscarte de nuevo, de dejarme sentir en tus manos, en tu cárcel de piel.
Ojala pudiera imaginarme otro cuerpo, otra boca, otro pelo, otro cuello... para asi poder dejar de pensarte tanto, de sentirte lejos. Yo solo quise amarte sinceramente pero no funcionó. Perdón por no haberme esforzado más. No sirvió nada de lo que quise para nosotros. Y ahora que llevo tanto tiempo sola no dejo de pensarte hasta en mis sueños. Ya qué... te extraño más que lo que alguna vez te pude dar.

Tema recurrente de mi madre

No he sido santa de comunión de mi madre, especialmente desde que decidí no serlo. Y últimamente se ha hecho evidente que existe una preferencia de ella hacia mis hermanas. Solo desde elementos simbólicos de repulsión hacia mi y amor fraternal hacia ellas.
Por ejemplo, a mi siempre me deja en claro que no soy lo que ella quisiera: ni lo madura, ni lo correcta, ni lo exitosa, ni lo bien vestida, ni lo bien educada. Odia que fume, tome, que me guste el sexo, que sea gay friendly, que me guste desaparecerme, que no me nazca hacer labores hogareñas... en fin, la lista crece.
Pero me he empezado a dar cuenta de que tiene conductas de premio o regalito con mis hermanas que no tiene conmigo y creo que eso genero una reacción un poco infantil de mi parte. Inconsciente en principio, pero que ahora que salio a la luz ha sido evidente que mi comportamiento iba en una extraña revancha contra mis hermanas.
Los premios van así:
Todos los jueves mami lleva a Vale a almorzar. Entonces tienen como ese espacio de ellas juntas y solas.
El premio de Patri es que todos los viernes le trae una tortilla con queso palmeada para que, el domingo que toman café juntas, se la coman.
Resulta que llevo como 3 semanas en que el viernes en la noche veo la tortilla y matanga me la como. Casi nunca estoy en la casa como para que cuando la busquen tenga que confesar que ya me la he comido, pero este domingo ocurrió.
Patricia llego, abrió la nevera y dijo: "Sera que otra vez se comieron mi tortilla?"
Y yo no pude contener la risa y tuve que confesarme. Mi hermana como siempre tiro la puerta de la nevera, se emputo pero no dijo nada. Y mami empezó con la hablada de que yo irrespetaba a mis hermanas y que le había faltado el respeto a Patricia. Entonces yo inocentemente dije: "Es que a mi me gustan pero solo a ella le traen". Entonces, como si hubiese blasfemado mami me siguió regañando. En fin, yo no se que le ofendió tanto de mi risa, pero obviamente aprovechó para sacarme en cara nuevamente que yo era la oveja negra que sembraba el caos y el mal en la casa... que soy igual a mi papá y que blablabla. (notese que le he dicho como mil veces que me ofende que me diga que soy igualita a papi, pero no, la que irrespeta soy yo...)
Pero bueno, entonces hoy me di cuenta de que yo soy muy homeostática... es decir que si algo se desacomoda yo lo acomodo a mi conveniencia...Y diay aunque sea un punto mas para el reclamo de mi madre, sigue sin importarme que no le termine de calzar como hija... Si alguna vez me llega a felicitar por algo nuevamente me reiré.

Semejante belleza...

Es que semejante belleza no se puede contener en un algo o un alguien reflejo. Hay cosas que nunca van a calzar en ese algo. Por eso uno no para de reiventarse y aunque siempre hay un dejo de nostalgia que florece, somos mutaciones del ayer. Por eso es que si me antojo de verte, de recordarte me da pena y tristeza, porque ya no sos el mismo, ya no sos mío... y diría Pame muy sabiamente: va perdiendo el color, el olor, la forma. Se trasluce ese reflejo y cambiaste.
Por eso quise ponerme bella, en un intento de que me tengas mejor en tu recuerdo... en un intento de que me sintás lejana, diferente. Y jugar a ese encontrarnos de manera distinta... como con memorias que no nos aten. Cada quien decidió su destino, y si fue que estuviéramos separados pues en buena hora.