miércoles, 29 de octubre de 2014

Dos latitudes en memoria

Reventarme en la distancia contra el silencio, la verdadera esencia de la nada oculta. En ese espejo que sos vos ausente, ese tejido de sonoros pensamientos, incomprensibles encierros de verdades. Cuando te busco estas igual, enmarcado en un recuerdo muy pasado, muy pesado, muy pasado. Y yo que te contemplo, quieta, contenida, echa un mar... por aguada y salada, por ola atrapada en la arena. Deje mi vestido en la alfombra, como dejando una parte de lo que me habita, como si algo que me habita fuera parte, como si esa parte tuya ya no me habitase. Me deje, viendo en la distancia reventada en sombra tuya. Y esa sombra murmuraba un perfume ingrato de azucena, un olor que conocia pero que no descifraba, unas ganas que ya no existian, que fueron, que ya no existian.
Quieta esta la noche en llamas, consumiendo el poco de nada que nos queda.

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